Letra: Carlos E. Montero
Música: Rafael Carpio Abad
CORO
Entonemos un himno de gloria
al Cantón que en El Oro es historia
y en la Patria inmortal centinela;
¡Salve, Oh Guabo, Ciudad Soberana!
Donde se funde la real raza hispana
para el canto, el trabajo y la paz.
ESTROFAS
El altivo y soberbio Jubones,
desde la amplia cadena del Ande
hasta el Mar de Balboa el Grande
de riqueza tu tierra baño;
y triunfante de gozo contempla
que a sus vegas un pueblo se yergue,
“ La Leyenda de El Guabo” fue albergue
y su nombre la historia grabó.
Tus riquezas cantamos ¡Oh Guabo!
que en la tierra el hombre cultiva,
es tu fama ciudad siempre altiva
que juramos por Dios defender;
nadie ignora que tú eres emporio
de trabajo, bondad y decoro,
el banano, el cacao, es tesoro
y futuro de nuestra nación.
Donde el fiero combate desata,
paso a paso el campeón de la guerra,
al traidor insensato destierra
derrotando en heroico fragor...
Panupali, columna esplendente,
luminar para nuevas victorias
con Serrano de grandes memorias
de laurel inmortal te ciño.
Cuando el sol luminoso encendía
alba luz en el mar y en las cumbres,
epopeyas de gloria cual lumbres
inmortales de fuego prendió;
“Tu gran hora sublime llego...”
con arpegios de amor y de gozo,
en tus hijos feliz alborozo
porque “El Guabo se cantonizo”.
Reverente saluda mi canto
a Ti, Guabo, Ciudad solariega,
canto, canto con gozo y entrega
al progreso de ayer y de hoy;
pedacito de paz, tierra mía,
alma, luz, poesía, ternura...
relicario de amor y de albura,
¡”Salve, Guabo, preclaro cantón”!
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