::La necesaria enseñanza de la Cívica y Moral en la escuela
La educación cívica en las escuelas debe ser una materia tan importante como las que se inscriben bajo el título de académicas.
En la medida en que una persona ha adquirido conocimientos académicos en la escuela, debe igualmente estar preparado para el uso de esos conocimientos a la luz de la instrucción cívica que representa el funcionamiento de cada persona como un ciudadano útil a la sociedad.
Y el concepto de ciudadano no necesariamente se circunscribe a la palabra “habitante”.
La instrucción cívica hace, precisamente, que una persona tenga los conocimientos necesarios para ser un buen ciudadano al servicio de su patria y de la sociedad en general.
Por supuesto, los que enseñan instrucción cívica en las escuelas deben conocer la materia, que no requiere conocimientos profundos, pero sí instrucción básica sobre lo que representa la función de un ciudadano.
Hay una gran cantidad de delincuentes instruidos pero que no conocieron o no asimilaron lo relativo a la función cívica del ciudadano.
Hay personas que consideran que muchos delincuentes estuvieron en la escuela primaria varios años o completaron el programa. En estos casos hay que saber distinguir entre la excepción y la mala enseñanza que recibieron con respecto al civismo.
A esto hay que agregar que la instrucción cívica debe recibirse al mismo tiempo de la instrucción moral.
No se trata de conocimientos profundos, sino de conocimientos elementales pero muy importantes que forman en la persona, especialmente en el niño y en el joven, conceptos que son útiles para la función social plena de la persona, como ciudadano y, precisamente, como persona en el orden moral.
No hay que confundir la educación cívica fundamental con la información que recibe el alumno sobre cómo funciona el gobierno y cómo son las elecciones y todo lo relativo al campo político en términos muy generales.
Son conceptos útiles, pero que no necesariamente forman conciencia cívica en el ánimo y en la inteligencia de cada estudiante.
No hay que confundir, pues, conocimientos relacionados con lo que es el funcionamiento de un municipio, de un condado o del estado local o federal, con la conciencia cívica y moral que individualmente debe prevalecer en cada niño, en cada adolescente, en cada joven y, como consecuencia de ello, en cada persona adulta.
Hay una enorme cantidad de monstruosidades en materia de crímenes que se cometen por personas que normalmente deberían haber adquirido, en su momento, algunos conocimientos de cívica y de moral.